Voy a quitarme de ti.
Me quito de tu incesante manía de desgastarnos,
huyo de nuestra absurda relación de quemarnos,
dejando de lado todo lo que quemábamos a sudor.
Me quito de esperanzas en que volvieras a quererme en tus sábanas,
pues estas, están demasiado concurridas y yo sólo fui una más.
Escapo de recuerdos,
de esa primera noche tan absurda e irreal a la vez,
de esas conversaciones en las que tú a veces también eras el primero en hablar,
con tus gracias, piques, pillerías....
en las que me querías ver en tu cama una y otra vez,
me quito de esos recuerdos en los que tu espalda desnuda estaba presente
huyo de todo lo que me fui soltando y confiando en ti,
de esos momentos en los que me tratabas de la forma que tanto e echado de menos,
del día que me pediste el número,
de cuando nos dimos cuenta de que después de la primera noche
vendrían muchas otras mejores...
Me marcho de tener presente aquel día hace tanto tiempo en el que me di cuenta de que me gustabas,
me quito de tantos meses que han pasado de tanta desconfianza,
de tus condiciones , criticas y borderías,
de aguantar esperando que algún día quisieras ver más allá de lo que aparentemente se ve en mi,
mientras tú dejabas claro que no era la única en tu cama.
Ni siquiera yo ya estaba.
Me marcho de que tú ni lo recuerdes.
Nunca me querrás conocer,a tu suerte o desgracia,
la vida me dio muchas vueltas en tan poco tiempo y te eché de menos cuando te echaba de más...
Quizá a ti te ocurra algún día,
quizá no...
Pero, ¿que más da?
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